miércoles, 29 de diciembre de 2010

6 argumentos

6 ARGUMENTOS




La religión goza hoy en día de un inmerecido respeto porque sencillamente la gente no esta dispuesta a criticarla. Parece que podemos estar en desacuerdo con otras personas sobre cualquier tema, pero la religión se mantiene intacta. Por ejemplo, cuando una persona quiere expresar sus puntos de vista religiosos, uno debe inclinar la cabeza respetuosamente como si estuviera de acuerdo a lo que está diciendo para no ofenderlo de otra manera. Este respeto inmerecido se debe a la asunción que la gente tiene un lazo emocional a su religión y que constituye una gran parte de su identidad, además, atacar la religión viene resultando equivalente a atacar a la persona perse. Pero, ¿Qué hay de las personas no religiosas? ¿No merecemos respeto? La gente religiosa parece pensar que no; por lo tanto, procederé a retar ese punto de vista.


El origen de este respeto inmerecido gozado por la religión surge de la cortesía y un deseo a evitar la confrontación, como tal, no solo es inmerecido, sino también una forma injusta de intimidación emocional. Los religiosos se creen con el derecho de decir lo que les place, pero parece que no todos tenemos esa misma libertad, por lo tanto, ese respeto no es mutuo. Por ejemplo, cuando en una conversación alguien afirma que “Jesús es el hijo de Dios que murió por nuestras faltas y nuestros pecados”, el resto de los espectadores debe de “respetar” esa declaración. Como sea, si otra persona responde que él no cree en Dios y que el concepto de limpiar los pecados es absurdo, entonces la gente religiosa mostrara signos de sentirse ofendido porque alguien se atrevió a cuestionar su fe. Actualmente, nosotros los ateos somos los que deberíamos estar ofendidos en tales situaciones, porque la gente religiosa implica ya de inicio que nosotros tenemos sus mismas creencias, hasta que se ofenden en el momento en que expresamos nuestras ideas.


La escusa de “estar ofendido” es comúnmente usada para restringir nuestro libre albedrío. Pero, ¿Por qué la religión recibe este trato especial? La respuesta es una táctica creada por la religión para hacerse a sí misma inmune a la crítica y de esa manera, mantener su Status Quo. Esta táctica ciertamente apunta a alejar a la gente de razón de crear dudas en los religiosamente adoctrinados.



Aparte de eso, la mayoría de nosotros prefiere las interacciones sociales positivas, pero nuestra cortesía ha sido objeto de abusos por los religiosos como una forma de censura. En otras palabras, es el abuso de un “buen” trato social el que le ha dado a la religión esos privilegios.



Dado que es una abusiva y una injusta atribución de respeto, debemos exigir nuestro derecho al respeto mutuo. Además, nada debe estar exento a la crítica, y mucho menos la religión. Esto es porque la religión ha probado ser extremadamente dañina a las sociedades a través de la historia de la humanidad, causando guerras injustificadas, conflictos, tortura y genocidios. Si la religión no fuera dañina en lo absoluto, con gusto me mantendría callado al escuchar afirmaciones de Dios, todo sea por una armoniosa interacción con la gente con diferentes ideas y puntos de vista. Sin embargo, el hecho es que la religión es tan dañina para la sociedad de tantas maneras que si un día los humanos llegamos a vivir en verdadera armonía, entonces el pensamiento religioso deberá disminuir.



¿No deberíamos simplemente evitar las discusiones sobre religión?, Mi respuesta es sí, a menos que sea en una forma no dogmatica, por ejemplo: Estudiar la historia de las religiones. Cuando recién entre a la facultad de Derecho de la UABC, un profesor que ahora es amigo mío, me puso sobre aviso acerca de dos cuestiones: Política y Religión. La razón detrás de estas bien intencionadas palabras es que estos temas pueden provocar acaloradas discusiones de gente que uno pensaría amistosas. No tengo objeción alguna con esta sugerencia a menos que otras personas traten de imponer su punto religioso en la conversación o en las leyes que afecten a los que no son religiosos.


Cuando son confrontados, la mayoría de las personas religiosamente adoctrinadas defienden lo que les fue inculcado apelando a sus lazos afectivos con la religión. Sin embargo, la mayoría de sus argumentos caen en las categorías de “revelación personal”, tradición y autoridad. El problema es que esos tipos de argumentos son inválidos porque no justifican su adhesión irrazonable a las creencias religiosas (Richard Dawkins 2003) . Lo explico.

Los argumentos que van de la mano con la revelación personal son aquellas en la que una persona afirma que ellos han experimentado algún fenómeno sobrenatural. Por ejemplo: Dicen que Dios hablo con ellos o que un milagro ocurrió a raíz de esa conexión con su Dios. De la misma forma, Gitanos, tarotistas y personas bajo el influjo de sustancias psicoactivas pueden contar sucesos similares. La verdad es que nuestro cerebro es muy susceptible a la sugestión y a hallarle un significado a eventos sin relación alguna, especialmente en las personas que han sido adoctrinadas desde niños, Por lo tanto, los testimonios de fenómenos sobrenaturales simplemente no son validos.

Con el argumento de la tradición la persona sostiene que mantiene sus creencias religiosas por su familia o amigos. Esto es solo el desafortunado descubrimiento que esas personas no se han cuestionado nunca su sistema de creencias o, si lo han hecho, están siendo forzados a ser intelectualmente deshonestos. Por lo tanto, los argumentos sobre la tradición no justifican creencias irrazonables. Para ilustrar un poco, el hecho de que todo el mundo alrededor de usted crea que la luna está hecha de queso no prueba que realmente este hecha de queso.


Los argumentos sobre la autoridad son aquellos en que una persona dice que cree en los dogmas religiosos porque un libro o una persona con un grado de autoridad (pastor, sacerdote, etc.) lo dice. Imagine que el Papa de repente declara que 1+1 = 3 por motivo de alguna relación absurda con el concepto de la Santa Trinidad. ¿Eso haría verdadero que 1+1 fuera igual a 3? Aun así, habría muchos católicos que lo creerían! Por lo tanto, los argumentos sobre la autoridad obviamente no son validos y nos deben recordar que debemos mantener siempre una mente crítica y no debemos asumir que algo es verdadero solo porque una autoridad lo dijo o porque está escrito en un libro sin errores ortográficos o gramáticos.

No citare la biblia porque pienso que la mayoría de la gente inteligente ya la ha leído y, además, ya se ha dado cuenta de que está llena de inconsistencias y depravación moral. Por lo tanto, no desperdiciare más espacio escribiendo acerca de tremendo remedo de libro. Sin embargo, le advertiré a usted lector de los peligros de basar su propia moral en un libro que promueve el racismo, la violencia, el genocidio, la homofobia, la mitomanía, el sadismo y la irracionalidad. Además, hare la valiente declaración de que cualquiera que crea en la biblia de una manera LITERAL es un peligro para su entorno inmediato y debe, por el bien y la seguridad de los que lo rodean, ser convencido de interpretar la biblia de otra manera. Como tal, debería ser obvio que la biblia no deberá ser la fuente de inspiración de ninguna decisión de índole moral. La biblia es la fuente mas desconfiable para basarse en lo que sea. Aun cuando hay uno que otro toque de moralidad en la biblia, estos tienen orígenes en nuestro innato sentido de empatía hacia los demás, y no en una antigua colección de escrituras míticas.

Dado que la amenaza de la religión y sus consecuencias son reales, nosotros los humanistas, tenemos el derecho y el deber de contrarrestar sus efectos mediante la sensibilización de sus peligros. Para hacerlo, he identificado seis argumentos que apoyan mi dicho que la religión es perjudicial para la sociedad. Estos argumentos pueden ser probados fácilmente por cualquiera. De hecho, animo al lector a investigar más acerca de cada uno, porque en aras de la brevedad de este escrito, no he tenido la libertad de presentar una relación exhaustiva de los ejemplos.

1.- A. Histórico: La historia nos enseña que el pensamiento religioso es peligroso. Si volteamos a ver los actos de tortura y genocidio cometidos por la Iglesia Católica durante la Inquisición, nos daremos cuenta indignados que las personas torturadas fueron sometidas porque tenían otras visiones del mundo. El hecho de que el Papa Paul II haya pedido perdón por esas atrocidades no cambia nada de manera alguna. Imagina remover los cargos de un asesino solo porque el asesino pidió perdón. Y no fue solo una persona la públicamente humillada, golpeada, torturada y quemada en la hoguera, fueron miles, la mayoría de ellos judíos. No es sorpresa que Hitler tuviera tal aversión contra los judíos, ya que él fue criado como un Católico Romano.

Las religiones han causado guerras, conflictos, abusos, tortura y muerte en la mayoría del orbe. Son incontables los ejemplos que apoyan este hecho, entre esos ejemplos, Las Cruzadas, La quema de “brujas” y los ataques terroristas cometidos por musulmanes por causa de su concepto del Jihad (Guerra Santa), etc. En México cuando la Iglesia Católica vio que su poder era amenazado con la Constitución Mexicana de 1917, incitó a los campesinos pobre o nulamente educados a derrocar al gobierno porque limitaba la influencia absoluta que la iglesia tenia sobre los asuntos de Estado y Educación. Este movimiento armado es conocido como La Guerra Cristera y causo la muerte de miles de personas porque la Iglesia Católica intento convertirse en la religión oficial de México.

Hoy en día, la Iglesia Católica en México continúa interfiriendo en los asuntos públicos relacionados con la discriminación contra la comunidad homosexual, mientras algunos de sus sacerdotes abusan sexualmente de niños (la mayoría hombres). Y lo peor, estos sacerdotes se mantienen impunes. Uno de los casos más recientes (fuera de muchos otros que han sido y están siendo ocultados por la diócesis en México y el Vaticano), está el caso de Marcial Maciel, Un sacerdote mexicano y fundador de la congregación católica de la Legión de Cristo, abuso sexualmente de monaguillos de alrededor de diez años durante la década de 1940 – 1950 (fuente: CNN México, 2010).

Este es uno de los casos más conocidos que fueron cometidos por sacerdotes católicos en México, y hay muchos otros que no han sido dados a la luz porque la Iglesia Católica ha usado su influencia para silenciar a las victimas mientras obstruyen las investigaciones. Estos son solo unos ejemplos de la depravación moral que es causada por la religión y las autoridades eclesiásticas. Claramente, el Argumento Histórico es uno de los argumentos más irresistibles porque provee la evidencia verídica y fiable que muestra que la religión es dañina para la sociedad.

2.- A. Geográfico: La población casi por defecto adquiere la religión dominante de su país. Este argumento demuestra lo absurdo de los dogmas específicos de una religión que contradicen los dogmas de otras religiones. El hecho es que alguien que nazca en México y sea Católico no es sorpresa. Si esa misma persona hubiera nacido en Afghanistan, esa persona creería en Alá con la misma, si no mayor, devoción.

El Catolicismo Romano es la religión que fue impuesta por los Españoles, que construyeron iglesias sobre monumentos Precolombinos para forzar a la gente a adorar las deidades conquistadoras. Su establecimiento fue el producto de la imposición y los fraudes comunes de la Iglesia Católica. El resultado fue la creación de deidades eclécticas como la Virgen de Guadalupe que combina elementos del catolicismo, los españoles y la mitología azteca. No estoy diciendo que las creencias religiosas de los nativos americanos fueran más razonables que el catolicismo, pero muestra que la única razón por la que muchos mexicanos creen en estos ritos es porque México fue conquistado por España.

El Argumento Geográfico nos muestra que el hecho de que haya tantas religiones y todas exclusivas y que todas digan ser la verdadera, prueba que Dios no creo al hombre, si no todo lo contrario, el hombre ha creado a Dios.

3.- A. Legal: Las constituciones y las leyes alrededor del mundo se han articulado para establecer la separación de la Iglesia con el Estado porque la religión es irracional, además, las teocracias absolutas son formas de gobierno que llevarían a la tiranía si estas disposiciones no se realizaran. La Constitución Mexicana está entre las racionales que establecen la separación de la Iglesia con el Gobierno. Esto significa que tenemos el derecho legal a no tener la intervención religiosa en los asuntos públicos, especialmente en la educación de los niños en las escuelas públicas y en las universidades. Además, es la base legal con la que podemos argumentar contra cualquier interferencia en la promulgación de leyes que no favorecen a la Iglesia Católica. Como organización religiosa, ellos no deben tener palabra en las decisiones tomadas por los oficiales electos.

Por consiguiente, si alguien llega a cuestionar nuestra lealtad a nuestra nación, deberíamos responder orgullosamente citando el articulo 130 § ”E” de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. En el principio histórico de la separación del Estado con la Iglesia:

Los ministros no podrán asociarse con fines políticos, ni hacer proselitismo a favor o en contra de cualquier candidato, partido o asociación política. Tampoco podrán, en reunión pública, ni a través de actos de culto o de publicidad religiosa, ni a través de publicaciones religiosas, oponerse a las leyes del país o a sus instituciones, ni insultar, de ninguna manera, los símbolos patrios. Queda terminantemente prohibido formar cualquier tipo de agrupaciones políticas cuyo nombre tenga alguna palabra o indicación de formar a cualquier credo religioso. No habrá ninguna de las reuniones políticas celebradas en los templos.”

En adición, debemos defender el derecho de los niños Mexicanos a recibir una educación no-religiosa, racional y basada en la ciencia. La Constitución Mexicana es muy clara en su intención en el artículo 3 §I-II que establece:

“La educación que imparta el Estado fijará el objetivo de desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y se inculcaran, al mismo tiempo, el amor por el país y una conciencia de solidaridad internacional basada en la independencia y la justicia”.

I. “Garantizada por el artículo 24 sobre la libertad de creencias, dicha educación será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa”.

II. “El criterio que orientará esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchar contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios”.

Como ha sido mostrado, es evidente que la Constitución Mexicana favorece el establecimiento de una sociedad laica. Su intención anticlerical no surgió por coincidencia, si no que fue la respuesta al dominio y los abusos que la Iglesia Católica había tenido sobre la Sociedad Mexicana. Por lo tanto, debemos estar orgullosos de nuestra constitución y luchar contra cualquier transgresión a estos artículos.

4.- A. Cognitivo/Educativo: La fe religiosa requiere la suspensión de la facultad para razonar y criticar. Para creer en conceptos tan tontos y absurdos, como la creación, la vida después de la muerte, El ficticio cuento de hadas conocido como Biblia, en el embarazo y nacimiento de una “virgen” y sus subsecuentes apariciones en diferentes formas étnicamente relacionados en casi todos los pueblos pequeños de México, en la resurrección de un humano simple y mortal, en la existencia de almas inmateriales, y en la superstición de los rezos, los milagros, etc., uno obviamente debe cancelar cualquier rastro de razonamiento y capacidad mental. El peligro de cancelar esas facultades de razonamiento debería ser obvio. No es sorpresa que la gente mas fanática pueda cometer tantas atrocidades. Aun así, es la falsa educación la que muchísimos niños mexicanos reciben en el catecismo y en la que les enseñan estos absurdos ya antes mencionados como si fueran hechos verídicos.

No me malentiendan, yo en lo personal creo que debemos fomentar la imaginación de los niños con cuentos de hadas que estimulen la mente creativa. Esto ciertamente incluye la suspensión temporal de incredulidad cuando leen algún cuento de hadas o algún otro libro de ficción. Pero, la diferencia entre contarle a un niño un cuento de hadas y adoctrínalo en la fe religiosa está en que los cuentos de hadas no se los muestra como un hecho y a los niños se les permite cuestionarlos mientras aprenden a separar la realidad de la fantasía. El adoctrinamiento religioso, por el contrario, interrumpe ese proceso.

Por lo tanto, el argumento cognitivo/educativo claramente demuestra que la fe religiosa (incluso si es moderada) es dañina, especialmente a los niños, y es increíblemente opuesta a los hechos de la realidad como al correcto razonamiento, ese correcto razonamiento que no cae en falacias.

5.- A. Científico: La ciencia ha desmentido dogmas religiosos que se habían mantenido como una verdad incuestionable en el pasado. Por ejemplo, la creencia de la creación como se encuentra literalmente escrito en la biblia se sigue enseñando a los niños en el catecismo, pero ya no lo creen inclusive varios sacerdotes. Si usted lector les pregunta, ellos casi seguramente le dirán que la biblia necesita ser interpretada acorde al contexto cultural de quienes la escribieron. También afirmaran que la teoría de la evolución se encuentra en perfecta sintonía con el creacionismo y que Dios lo inicio todo, Por consiguiente este ajuste solo muestra que ellos estaban absolutamente equivocados en el pasado y ahora solo están adaptando sus enseñanzas teológicas para embonarlas en el conocimiento científico. Es por eso que la ciencia y la religión están tan profundamente opuestas. Mientras que el método científico continuamente alienta el cuestionamiento y los retos a sus propios principios y descubrimientos para fortalecerlos o desecharlos, la religión desaprueba fuertemente la investigación critica. En otras palabras, la religión es dañina para el desarrollo humano porque dificulta, entorpece y transgiversa las investigaciones científicas y sus aplicaciones para el beneficio de la humanidad.

6.- A. Humanista: La gente no necesita de religión o fe ni de Dios para ser moral. Nuestra moral se deriva de nuestra interacción en sociedad y de los instintos de la dinámica en la empatía en el que la función principal es la supervivencia de la especie. En contraste, la religión mantiene un sistema moral que extrae de la realidad de la naturaleza humana. La religión, de hecho, nunca se ha declarado activamente en oposición a la esclavitud, por el contrario, fomenta la mentalidad esclavista animando la resistencia inhumana al sufrimiento y la humillación en la esperanza de una vida después de la muerte. En otras palabras, la religión es dañina a los esfuerzos de paz, justicia y entendimiento entre los seres y las naciones.

En conclusión, es mi esperanza que estos seis argumentos lo hayan convencido a usted lector de ver que la religión y el pensamiento religioso son peligrosos para la sociedad. Mientras yo estoy en contra de encontrar patrones donde no hay ninguno, debo mencionar que estoy complacido con haber sacado 6 argumentos ya que ese número es temido en el mito cristiano. Como sea mi objetivo no ha sido atacar, si no persuadir y educar usando la razón y la evidencia.

Por consiguiente, Lo exhorto a usted lector que use estos argumentos para crear conciencia de los peligros que la religión trae a la humanidad, ya no nos dejemos intimidar, porque nuestro deber como actuales o futuros profesionales es mejorar la calidad de vida de nuestros respectivos países. Solo a través de la razón en conjunto con la ciencia podremos alcanzar el respeto y el éxito que México merece.

REFERENCIAS

Dawkins, R. (2003). Good and Bad Reasons for Believing: An Open Letter to Dawkin’s Daughter. In A Devil’s Chaplain: Reflections on Hope, Lies, Science, and Love. (pp. 242-248) Boston: Houghton Mifflin.

CNN México. (2010, Marzo 4). Cronología del escándalo en torno al fundador de los Legionarios de Cristo. Diciembre 6, 2010 de: http://mexico.cnn.com/nacional/2010/03/04/cronologia-del-escandalo-en-torno-al-fundador-de-los-legionarios-de-cristo

Constitución Mexicana. (1917). Noviembre 29, 2010 de: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/cpeum.htm

Por: Antonio Limón Soto

martes, 5 de octubre de 2010




HASTA CUANDO TANTO

En algún lugar del mundo un hombre ha secuestrado a una niña. Pronto la violará, la torturará y la asesinará. Si una atrocidad de esta clase no ocurre precisamente en este momento, ocurrirá en unas horas, o a lo sumo en unos días. Tal es el grado de confianza que podemos extraer de las leyes estadísticas que gobiernan las vidas de 6 mil millones de seres humanos. La misma estadística sugiere también que los padres de estas niñas creen en este mismo instante que un Dios omnipotente e infinitamente bondadoso cuida de ellos y de su familia. ¿Tienen alguna razón para

creer esto? Es más, ¿está bien que lo crean?

La respuesta a ambas preguntas es muy clara: NO.

Todo el ateísmo está contenido en la anterior respuesta. El ateísmo no es una filosofía; no es ni siquiera una opinión sobre el mundo; es simplemente el rechazo a negar lo evidente. Por desgracia, vivimos en un mundo en el que, por principio, lo evidente se pasa por alto. Lo evidente debe ser observado, vuelto a observar y defendido. Se trata de un trabajo ingrato. Lleva consigo una aureola de petulancia e insensibilidad. Además es un trabajo que el ateo no necesita.

Es preciso señalar que nadie necesita identificarse como un no-astrólogo o un no-alquimista. Por consiguiente, no tenemos ningún nombre para definir a las personas que niegan la validez de estas pseudo-disciplinas. De la misma forma, el ateísmo es un término que ni siquiera debería existir. El ateísmo no es más que la protesta manifestada por la gente razonable en presencia del dogma religioso. El ateo es simplemente una persona que cree que los 95 millones de mexicanos (el 90% de la población) o los 260 millones de estadounidenses (el 87 % de la población) que afirman no dudar jamás de la existencia de Dios son los que están obligados a presentar pruebas de su existencia y, ciertamente, de su benevolencia, considerando la destrucción implacable de seres humanos inocentes de la que somos testigos a diario en el mundo. Sólo el ateo aprecia lo misteriosa que es nuestra presente situación: la mayor parte de los seres humanos creen en un Dios que, en todos los aspectos, es tan fantástico como los dioses del Olimpo; ninguna persona, independientemente de sus méritos y capacidades, puede acceder a un cargo público por dar un ejemplo en los Estados Unidos si no afirma estar totalmente convencida de que ese Dios existe; y una gran parte de la política pública de nuestro país responde a tabúes religiosos y a supersticiones propias de una teocracia medieval. Nuestra circunstancia es abyecta, indefendible y aterradora. Podría incluso resultar graciosa si lo que estuviera en juego no fuera tan importante.

Vivimos en un mundo donde todas las cosas, buenas y malas, finalmente resultan destruidas por el cambio. Los padres pierden a sus hijos y los hijos a sus padres. Los maridos y las esposas se separan en un instante, para no reencontrarse jamás. Los amigos se apartan unos de otros con celeridad, sin saber que no volverán a verse. Esta vida, cuando se inspecciona con un amplio vistazo, presenta poco más que un enorme espectáculo de pérdidas. La mayoría de la gente de este mundo, sin embargo, se imagina que existe una cura para todo lo anterior. Si vivimos correctamente --no necesariamente de manera ética, sino dentro del marco de ciertas creencias antiguas y de comportamientos estereotipados-- conseguiremos todo lo que queramos después de morir. Cuando finalmente nuestros cuerpos nos fallen, tan sólo nos desharemos de nuestro lastre corpóreo para viajar a una tierra donde nos reuniremos con todas las personas a las que amábamos cuando vivíamos. Por supuesto, la gente demasiado racional y demás chusma serán excluidas de ese lugar feliz, y los que hayan suspendido su incredulidad mientras vivían será libres de disfrutar de dicho lugar para toda la eternidad.

Vivimos en un mundo lleno de sorpresas inimaginables --desde la energía de fusión que hace que el sol brille, hasta las consecuencias genéticas y evolutivas de esta danza luminosa sobre la Tierra a lo largo de los eones-- y, a pesar de todo, el Paraíso se conforma a nuestros intereses más superficiales con la misma comodidad que un crucero por el Caribe. Lo anterior resulta extraordinariamente curioso. Si uno no supiera nada del asunto, pensaría que el hombre, en su temor a perder todo aquello que le gusta, había creado el Cielo, con su Dios de portero, a su propia imagen y semejanza.

Consideremos la destrucción que el Huracán Katrina trajo sobre Nueva Orleans hace 5 años. Más de mil personas murieron, decenas de miles perdieron todos sus bienes terrenales, y casi un millón fueron desplazadas. Es casi seguro que prácticamente toda persona que vivía en Nueva Orleans en el momento de la tragedia del Katrina creía en un Dios omnipotente, omnisciente y compasivo. ¿Pero qué hacía Dios mientras un huracán arrasaba su ciudad? Seguramente oyó los rezos de los ancianos y las mujeres que huían de la crecida de las aguas buscando la seguridad de sus azoteas, sólo para ahogarse lentamente en éstas. Eran personas de fe. Eran hombres y mujeres buenos que habían rezado durante toda su vida. Sólo el ateo tiene el coraje de admitir lo evidente: esta pobre gente murió hablando con un amigo imaginario.

Desde luego, hubo claros signos de que una tormenta de dimensiones bíblicas golpearía a Nueva Orleans, y la respuesta humana al consiguiente desastre fue trágicamente inepta. Pero fue inepta sólo a la luz de la ciencia. Los signos del avance del Katrina fueron extraídos de la Naturaleza muda a través de cálculos meteorológicos y de imágenes vía satélite. Dios no habló a nadie de sus proyectos. Si los residentes de Nueva Orleans se hubieran contentado con confiar en la caridad del Señor, no se hubieran enterado de que un huracán asesino se abatía sobre ellos hasta sentir en sus caras las primeras ráfagas de viento. Sin embargo, una encuesta realizada por el Washington Post reveló que el 80 % de los sobrevivientes del Katrina afirmaban que el acontecimiento había reforzado su fe en Dios.

Mientras el Huracán Katrina devoraba Nueva Orleans, casi mil peregrinos chiítas eran pisoteados hasta morir en un puente de Irak. No hay duda de que estos peregrinos creían vigorosamente en el Dios del Corán: sus vidas estaban organizadas en torno al hecho indiscutible de su existencia; sus mujeres caminaban veladas delante de él; sus hombres se mataban entre sí con regularidad por interpretaciones rivales de su palabra. Sería notable que un solo superviviente de esta tragedia perdiera su fe. Es más probable que los supervivientes se imaginen que ellos fueron salvados por la gracia de Dios.

Sólo el ateo reconoce el narcisismo y el autoengaño ilimitados de quien se cree "salvado por Dios". Sólo el ateo comprende lo moralmente rechazable que es el hecho de que los supervivientes de una catástrofe se crean salvados por el amor de Dios, mientras este mismo Dios ha ahogado a niños en sus cunas. Puesto que el ateo se niega a disfrazar la realidad del sufrimiento del mundo con una empalagosa fantasía de vida eterna, el ateo siente en sus carnes lo preciosa que es la vida ---y qué terrible desgracia es realmente que millones de seres humanos sufran el más terrible menoscabo de su felicidad por ninguna razón en absoluto.

Es inevitable preguntarse cuán enorme y gratuita debe ser una catástrofe para que sacuda la fe del mundo. El Holocausto nazi no lo hizo. Tampoco el genocidio de Ruanda, aunque hubiera sacerdotes armados con machetes entre los autores. Quinientos millones de personas murieron de viruela en el siglo XX, muchos de ellos niños. Los caminos de Dios son ciertamente inescrutables. Parece que cualquier hecho, no importa lo desgraciado que sea, puede ser compatible con la fe religiosa. En los asuntos de la fe, hemos perdido cualquier tipo de contacto con la realidad.

Desde luego, las personas de fe afirman regularmente que Dios no es responsable del sufrimiento humano. ¿Pero de qué otro modo podemos entender la afirmación de que Dios es a la vez omnisciente y omnipotente? No hay ningún otro modo de entender el asunto, y es hora de que los seres humanos cuerdos lo asuman. Se trata del problema histórico de la teodicea, que deberíamos considerar ya resuelto. Si Dios existe, no puede hacer nada para detener las más terribles calamidades o no se preocupa por hacerlo. Dios, por lo tanto, es impotente o malvado. Los lectores piadosos realizarán ahora la siguiente pirueta: Dios no puede ser juzgado por las simples normas humanas de moralidad. Pero, desde luego, las normas humanas de moralidad son precisamente las que los fieles emplean en primer lugar para establecer la bondad de Dios. Y cualquier Dios que se preocupe por algo tan trivial como el matrimonio gay, o el nombre por el que los fieles se dirigen a él durante el rezo, no es tan inescrutable como parece. Si existiera, el Dios de Abraham sería bastante despreciable: no sólo sería indigno de la inmensidad de la creación, sino que sería indigno hasta del propio ser humano.

Hay otra posibilidad, desde luego, y es a la vez la más razonable y la menos odiosa: el Dios bíblico es una ficción. Como ha observado Richard Dawkins, todos somos ateos en lo que concierne a Zeus y Thor. Sólo el ateo ha comprendido que el dios bíblico no es en absoluto diferente de Zeus o de Thor. Por consiguiente, sólo el ateo es lo bastante compasivo para considerar la profundidad del sufrimiento humano en toda su abrumadora realidad. Es terrible que muramos y perdamos todo lo que nos gusta; es doblemente terrible que tantos seres humanos sufran innecesariamente mientras viven. Que gran parte de este sufrimiento pueda ser atribuido directamente a la religión --a los odios religiosos, las guerras religiosas, las ilusiones religiosas y las luchas religiosas por recursos escasos-- es lo que hace del ateísmo una necesidad moral e intelectual. Es una necesidad, sin embargo, que sitúa al ateo en los márgenes de la sociedad. El ateo, sólo por mantenerse en contacto con la realidad, aparece vergonzosamente alejado de la vida de fantasía propia de sus vecinos.

"No puedo imaginarme a un dios que premia y castiga a los objetos de su creación, cuyos propósitos han sido modelados bajo el suyo propio; un dios que no es más que el reflejo de la debilidad humana. Tampoco creo que el individuo sobreviva a la muerte de su cuerpo: esos no son más que pensamientos de miedo o egoísmo de lo más ridículo".

-Albert Einstein

Por: Antonio Limón Soto

sábado, 11 de septiembre de 2010

RESPECTO A LAS TORRES GEMELAS

¡Culpar al Islam de lo que pasó en Nueva York hace 9 años es como culpar al Cristianismo delos problemas de Irlanda del Norte!”.Sí. Justamente. Ya es hora de dejar de ser tan cautos. Es hora de enfadarse. Y no sólo con el Islam. Los que hemos renunciado a alguna de las tres 'grandes' religiones monoteístas hemos, hasta ahora, moderado nuestro lenguaje por razones de cortesía. Los cristianos, judíos y musulmanes son sinceros con sus creencias y con lo que encuentran sagrado. Hemos respetado eso, incluso cuando no hemos estado de acuerdo con ello. El difunto Douglas Adams lo expresó así en una charla improvisada en 1998 (algo abreviado):

“Hoy, la invención del método científico es, seguro que estamos todos de acuerdo, la idea intelectual más poderosa, el sistema más poderoso para pensar, investigar, comprender y desafiar al mundo que nos rodea, y descansa sobre la premisa de que cualquier idea está para que la ataquen. Si resiste el ataque, entonces vive lo suficiente para luchar durante otro día, y si no resiste el ataque, entonces pasa a la historia. La religión no parece funcionar de esa manera. Tiene ideas verdaderas en su núcleo que llamamos sagradas o santas o lo que sea. Lo que significa es esto: "Ésta es una idea o noción sobre la que no se os permite decir nada malo; simplemente no podéis. ¿Por qué no? - ¡Porque no!". Si alguien vota a un partido con el que usted no comulga, es libre de discutir sobre ello todo lo que quiera; todo el mundo tendrá un argumento pero nadie se sentirá agraviado por ello. Si alguien piensa que los impuestos deben subir o bajar, es usted libre de tener una opinión sobre ello. Sin embargo, por el contrario, si alguien dice: "No debo tocar ningún interruptor de la luz los sábados", usted dice: "Respeto eso".

Lo raro es que, al mismo tiempo que estoy diciendo esto, estoy pensando: "¿Habrá algún judío ortodoxo aquí que se haya ofendido por el hecho de que haya dicho esto?". Pero no he pensado: "Quizá haya alguien de izquierdas o alguien de derechas o alguien que suscriba esta opinión o la otra en economía", cuando estaba diciendo lo anterior. Simplemente pienso: "Bien, tenemos distintas opiniones". Pero en el momento que digo algo que tiene que ver con las creencias (voy a jugarme el cuello y decir irracionales) de alguien, entonces todos nos volvemos terriblemente protectores y defensivos y decimos: "No, no atacamos eso; es una creencia irracional, pero no, la respetamos".

¿Por qué debe ser perfectamente legítimo apoyar al partido Laborista o al partido Conservador, a los Republicanos o a los Demócratas, este modelo de economía o aquél, Macintosh o Windows, pero tener una opinión sobre cómo comenzó el Universo, sobre quién creó el Universo... no, eso es sagrado? ¿Qué significa eso? ¿Por qué lo evitamos por ninguna razón más que porque es a lo que estamos acostumbrados? No existe ninguna otra razón, es una de esas cosas que hemos arrastrado hasta la costumbre, y una vez que se inicia ese ciclo se va haciendo muy, muy poderosa. Estamos acostumbrados a no desafiar las ideas religiosas, ¡pero es muy interesante ver cuánto furor despierta Richard cuando lo hace él! Todo el mundo se vuelve absolutamente desquiciado porque no está permitido decir esas cosas. Pero cuando lo juzgas racionalmente, no hay razón por la que esas ideas no deban ser tan abiertas a debate como cualquier otra, excepto que hemos acordado de alguna manera que no deben serlo”.

--Douglas Adams

Douglas está muerto, pero sus palabras son una inspiración para que nos levantemos y violemos este absurdo tabú. Es hora de que la gente intelectual, en oposición a la gente de fe, se levante y diga: "¡Basta!". Que el tributo a los muertos de septiembre sea una nueva resolución: respetar a la gente por lo que piensa individualmente, en lugar de respetar a los grupos por lo que les enseñaron a creer colectivamente.

A pesar del odio sectario que ha durado siglos (y que obviamente sigue creciendo), el Judaísmo, el Islam y el Cristianismo tienen mucho en común. A pesar de la suavización del Nuevo Testamento y otras tendencias reformistas, los tres rinden lealtad histórica al mismo Dios de las Batallas, violento y vengativo, resumido memorablemente por Gore Vidal en 1998:

“El gran mal inmencionable que hay en el núcleo de nuestra cultura es el monoteísmo. A partir de un texto bárbaro de la Edad de Bronce, conocido como el Viejo Testamento, han evolucionado tres religiones antihumanas: el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam. Son religiones con un dios celestial. Son, literalmente, patriarcales --Dios es el Padre Omnipotente--, de ahí la animadversión por la mujer durante 2.000 años en los países afligidos por el dios celestial y sus delegados terrenales masculinos. El dios celestial es un dios celoso, por supuesto. Requiere total obediencia de todo el mundo en la Tierra, porque no existe sólo para una tribu, sino para toda la creación. Los que le rechacen deben convertirse o ser asesinados, por su propio bien. En el The Guardian del 15 de septiembre, asumí la creencia en la vida después de la muerte como el arma clave que hizo posible la atrocidad de Nueva York. La gran responsabilidad que tiene la religión en los odios subyacentes que motivaron a la gente a usar ese arma en primer lugar tienen una significación previa. Hacer tal sugerencia, aunque sea con la más caballerosa moderación, es realizar un ataque de abusiva condescendencia, como apuntó Douglas Adams. Pero la malsana crueldad de los ataques suicidas, y los igualmente viciosos, aunque numéricamente menos catastróficos, ataques de 'venganza' hacia los desafortunados musulmanes que viven en Estados Unidos y Gran Bretaña, me han empujado más allá de la prudencia ordinaria.”

--Gore Vidal

¿Cómo puedo decir que hay que culpar a la religión? ¿Realmente pienso que, cuando un terrorista mata, está motivado por un desacuerdo teológico con su víctima? ¿Realmente creo que los irlandeses del norte que ponen bombas se dicen a sí mismos: "¡Tomad eso, bastardos de la Trinidad Transustancianista!"? Por supuesto que no creo nada de eso. La teología es la última cosa en la que piensa alguien así. No matan por la propia religión, sino por agravios políticos, a menudo justificados. Matan porque los del otro lado mataron a sus padres. O porque los del otro lado expulsaron a sus bisabuelos de sus tierras. O porque los del otro lado oprimieron económicamente a los de nuestro lado durante siglos.

El odio encarnizado que envenena actualmente la política de Oriente Medio tiene sus raíces en la equivocación, real o percibida, de establecer un Estado Judío en una región islámica. Sabiendo todo lo que los judíos han pasado, debe de haber parecido una solución justa y humana. Probablemente, una profunda familiaridad con el Viejo Testamento ha dado a las autoridades estadounidenses y europeas la idea de que ésta era realmente la "tierra histórica" de los judíos. Aunque no fuera justificable en su tiempo, no hay duda de que hay razón para decir que, ya que Israel existe ahora, intentar cambiar el status quo sería una equivocación peor.Mi punto aquí no es que la religión misma sea la motivación para las guerras, los asesinatos y los ataques terroristas, sino que la religión es la principal etiqueta, y la más peligrosa, por la que puede identificarse un 'ellos', en oposición a un 'nosotros'. Ni siquiera estoy afirmando que la religión sea la única etiqueta por la que identificamos a las víctimas de nuestro prejuicio. También están el color de la piel, el lenguaje, y la clase social. Pero, a menudo, como en Irlanda del Norte, éstas no se aplican, y la religión es la única etiqueta divisoria que hay. Aun cuando no está sola, la religión es casi siempre un ingrediente incendiario en la mezcla. Y, por favor, no mencione a Hitler como contraejemplo. Los delirios de Hitler constituían una religión de fundación propia, y su antisemitismo le debía mucho a su nunca renunciado Catolicismo Romano.

No es exagerado decir que la religión es el mecanismo de identificación de enemigos más incendiario de la historia. ¿Quién mató a tu padre?

No los individuos que vas a matar en 'venganza'. Los propios culpables han desaparecido tras la frontera. La gente que robó las tierras de tus bisabuelos han muerto de viejos. Apuntas tu vendetta a los que pertenecen a la misma religión que los perpetradores originales. No fue Juancho quien mató a tu hermano, pero era católico, por lo que Juancho merece morir 'en recompensa'. Más tarde, fueron protestantes los que mataron a Juancho, así que vayamos a matar algunos protestantes 'en venganza'. Eran musulmanes los que destruyeron el World Trade Center, así que tomémosla con el conductor de turbante de un taxi de Londres, y dejémosle paralítico de cuello para abajo.

No tengo intención de entrar en ese argumento. Pero si no hubiera sido por la religión, el propio concepto de Estado Judío no habría tenido sentido desde el principio. Tampoco lo habría tenido el propio concepto de tierras islámicas, como algo que hay que invadir y profanar. En un mundo sin religión, no habría habido Cruzadas; ni Inquisición; ni pogromos antisemitas (haría mucho tiempo que la gente de la diáspora se habría mezclado y hecho indistinguible de su población huésped); ni problemas en Irlanda del Norte (no habría una etiqueta con la que distinguir a las dos 'comunidades', ni escuelas sectarias que enseñaran a los niños odios históricos -- simplemente serían una comunidad).

Si es pan y vino lo que tenemos aquí, llamémosles pan y vino. El Emperador va desnudo. Es horade abandonar los eufemismos mojigatos: 'Nacionalistas', 'Legitimistas', 'Comunidades', 'Grupos Étnicos'... RELIGIONES es la palabra que busca. Religión es la palabra que tan hipócritamente se esfuerza en evitar.

Por añadidura, la religión es una etiqueta diferenciadora inusual, al ser espectacularmente innecesaria. Si las creencias religiosas estuvieran apoyadas por alguna evidencia, quizá tendríamos que respetarlas, a pesar del desagrado que las acompaña. Pero no existe tal evidencia. Etiquetar a las personas como enemigos que merecen la muerte a causa de desacuerdos en la política del mundo real es bastante malo. Hacer lo mismo a causa de desacuerdos sobre un mundo ilusorio habitado por arcángeles, demonios y amigos imaginarios es (Y hago énfasis en esto) RIDICULAMENTE TRAGICO.

La resistencia de esta forma de engaño hereditario es tan sorprendente como su carencia de realidad. Parece que el control del avión que hace ya casi 9 años se estrelló cerca de Pittsburgh les fue arrebatado a los terroristas por un grupo de valientes pasajeros. La esposa de uno de estos hombres heroicos, tras coger la llamada de teléfono en la que él le anunció sus intenciones, dijo que Dios había colocado a su marido en el avión como Su instrumento, para evitar que el avión se estrellara en la Casa Blanca. Tengo la mayor simpatía por esta pobre mujer en su trágica pérdida, ¡pero piense un momento en esto!

¿No podría Dios haberle dado a los secuestradores un ataque al corazón o alguna otra cosa en lugar de matar a toda esa gente inocente en el avión? Supongo que no le importaba un carajo el Trade Center, no se molestó en trazar un plan para ellos." (Disculpen el lenguaje intemperante, pero, en esas circunstancias, ¿quién puede culparme?)

¿No existe una catástrofe lo bastante terrible para hacer tambalear la fe de la gente, a ambos lados, en la bondad y poder de Dios? ¿Ni el revelador descubrimiento de que puede que ni siquiera exista: que puede que estemos solos, y tengamos que enfrentarnos al mundo real como las personas adultas?

Billy Graham, el consejero espiritual del ex presidente Bush, dijo en la Catedral de Washington hace ya un tiempo:

“¿Pero cómo podemos comprender una cosa como ésta? ¿Por qué Dios permite que haya una maldad como ésta? Quizá es lo que se estén preguntando. Quizá incluso están enfadados con Dios. Quiero asegurarles que Dios comprende los sentimientos que podrían tener.”

Bien, Dios tiene mérito. Estoy seguro de que eso hace sentirse mucho mejor a los afligidos (¡lo patético es que probablemente lo haga!). Graham continuó:

“Me han preguntado cientos de veces en mi vida por qué Dios permite la tragedia y el sufrimiento. Tengo que confesar que realmente no conozco completamente la respuesta, ni para mi propia satisfacción. Tengo que aceptar, por fe, que Dios es soberano, y Él es un Dios de amor y misericordia y compasión en medio del sufrimiento. La Biblia dice que Dios no es el autor del mal. Habla del mal como un "misterio".”

Dos de los más conocidos televangelistas estadounidenses, Pat Robertson y Jerry Falwell(Bastante conocidos en YouTube por la falta de validez de sus comentarios), están menos impedidos por este profundo misterio teológico. En una conversación en el lucrativo show televisivo de Robertson (también transmitido en YouTube), sabían exactamente a quién echarle la culpa. Todo el asunto estaba causado obviamente por el pecado estadounidense. Falwell dijo que Dios había protegido a Estados Unidos maravillosamente durante 225 años, pero ahora, con el aborto, los gays y las lesbianas, "que han intentado secularizar a América... Apunto mi dedo a sus caras y digo que han ayudado a que esto pasara." "Bueno, estoy completamente de acuerdo", respondió Robertson.

Tres palabras: Increíble la Ignorancia de algunas personas (Ya sé que no son tres palabras, pero no encontré una forma más resumida de llegar a mi punto.)

México es el segundo país más religioso del Occidente, Estados Unidos el primero, y su líder cristiano nacido de nuevo está codo con codo con la gente más religiosa de la Tierra. Ambos lados creen que el Dios de las Batallas de la Edad de Bronce está de su parte. Ambos ponen en riesgo el futuro del mundo basándose en la fe inquebrantable y fundamentalista de que Él les dará la victoria. Por cierto, la gente habla de fundamentalistas islámicos, pero la acostumbrada distinción gentil entre el Islam fundamentalista y el moderado ha sido demolida convincentemente por Ibn Warraq, en su informado libro "Por qué no soy musulmán".

La psique humana tiene dos grandes debilidades: el deseo de venganza a través de varias generaciones y la tendencia a colocar etiquetas de grupo a la gente en lugar de verlos como individuos. La religión abrahámica sanciona fuertemente ambas --y crea una mezcla explosiva con ambas. Sólo los ciegos voluntarios serían incapaces de ver la implicación que tiene la fuerza divisiva de la religión en la mayoría, si no en todas, las enemistades violentas del mundo actual. Sin duda alguna, es el principal elemento agravador de Oriente Medio. Aquéllos de nosotros que durante años hemos ocultado educadamente nuestro desprecio al engaño colectivo de la religión necesitamos levantarnos y hablar. Ahora las cosas son diferentes. “Todo ha cambiado, cambiado del todo”, y no solo es nuestro derecho, si no nuestra obligación acabar con los atavismos que atan el pensamiento humano y ya de esta manera poder luchar conjuntamente todas las personas de todas las razas para un mismo bien común... Un Mejor Mañana.

--Antonio Limón Soto

El Porque De Mi Ateismo


EL PORQUE DE MI ATEISMO

El común de la gente asume que toda persona que conoce, piensa y opina lo mismo que uno,excepto en algunas cosas, la religión por lo general no es tema de discusión habitual entre desconocidos. Tanto es así que por ejemplo, cuando uno debe hablar con una persona desconocida se dirige a él o ella en el mismo idioma que uno mismo habla, esto se hace sin pensar, y uno espera que le responda en ese mismo idioma, por lo menos así es en mi ciudad. Como dije la religión no es un tema de conversación habitual pero cuando el tema surge uno siempre tiende a asumir lo que a uno le parece es la opinión de la mayoría. Al vivir yo en una sociedad católica, cuando el tema de conversación pasa por lo religioso la persona con la que platico asumirá, con justificada razón, de que yo también soy católico.

A menos que esa persona no sea católica casi nunca me preguntan si yo, efectivamente lo soy. Es gracioso para mí ver la sorpresa que se llevan cuando afirmo que no soy católico. La presunción inmediata es encasillarme en alguna otra rama del cristianismo, cosa que también niego. Por tanto surge la pregunta "... y entonces?". "Soy ateo", aseguro.

Allí empiezan las caras de sospecha, de incredulidad y a veces de rechazo.

La gente tiene un muy mal concepto de los ateos, somos "bicho raro", somos satánicos (sin darse cuenta que ese es un concepto teísta, exactamente lo contrario de ser ateo), somos inmorales, sin ética. Luego surge la pregunta de rigor "¿por qué eres ateo?",también de la mano vienen las presunciones "algo pasó en tu vida que dejaste de creer" (asumiendo erróneamente que uno nació creyendo en algo), las justificaciones "seguramente aún no conoces al verdadero dios" o “Seguro que los malos amigos te hicieron ateo”. Nunca nadie con elbque me haya tocado esta situación se le ocurrió pensar que soy ateo por lógica, siempre es por falta de "fe" o "ignorancia de la fe" o "desconocimiento de la palabra".

Antes me armaba de paciencia y trataba de explicar los argumentos lógicos que me llevan a ser ateo pero hace mucho que desistí de ese proceder. Llegué a la conclusión de que por más buenos argumentos que expusiera, el creyente no lo va a entender. "Pero en algo tienes que creer" dicen tratando de justificar su ceguera mental. ¿Por qué?, ¿por qué hay que creer en algo?

Tal vez antes de proseguir valgan algunas aclaraciones.

El ateísmo no es una religión. No existe algo llamado "religión atea" puesto que el ateo por definición es alguien que no cree en la existencia de ningún serdivino, en ninguno, seaeste bueno o malo.

Para ponerlo en perspectiva, estoy seguro que Ud. no cree que Papa Pitufo exista, ¿verdad?, sus razones tendrá para no creerlo, pues bien un ateo es exactamente eso, un ateo no cree que un ser (o varios) tal como Dios exista. Pero vale hacer una distinción entre dos tipos de ateísmo. El ateísmo débil es el que no cree en dioses por simple escepticismo mientras que el ateísmo fuerte no solo es escepticismo sino también la imposibilidad de que ningún dios o cosa parecida exista (sí, esto incluye a Satanás o cualquier entidad "maléfica"). Por otro lado existe un grupo de gente que se auto define como Agnósticos, que suele confundirse con ateísmo, no es lo mismo, un agnóstico es alguien que si bien no cree que algún dios en particular exista si alguna vez se prueba de que existe, la cuestión es irrelevante pues si antes de probarse también existía y no les afectaba no hay razón para pensar que a partir de su demostración siga influenciando de alguna manera sus vidas, para ellos saber si dios existe o no, es simplemente una pérdida de tiempo.

En mi caso particular soy ateo fuerte, es decir, no solo no creo que ningún dios exista sino que estoy convencido de que nunca existirán, y no soy agnóstico ya que en mi interior si siento que sea una parte relevante en mi vida y en mi desarrollo, ya que mi entorno al ser mayormente religioso, me resulta desagradable observar tanta contaminación mental, contaminación con nombre propio, Dios.

En cualquier discusión seria acerca de estos y otros temas, y si sigue leyendo estará de acuerdo conmigo, cada vez que se hace una afirmación y esta quiere que se sea aceptada por el resto es obligación de quién hace la afirmación demostrar por qué es verdadero lo que se afirma.Por otra parte tengo que aclarar también un concepto erróneo acerca de los ateos por parte de los teístas y es el que suponen que los ateos creen en la ciencia y nada más, haciéndola su "religión", esto tampoco es así. Para nosotros (al menos para mí en particular) la ciencia y más que nada su método científico es el método más confiable que tenemos para conocer la verdad pero de ninguna manera es para nosotros una cuestión de "fe", mucho menos una religión y menos aún una "verdad absoluta". Todo esto me lleva a introducir la filosofía en la discusión, en especial la lógica.

Es muy común para un ateo como yo cuando se discute acerca de la existencia de dios que el teísta nos trate de "poner en aprietos" y pedirnos a nosotros que demostremos que dios no existe. La frase típica para esto es "Dios existe, pruébame que no es cierto". Con la misma liviandad de palabras yo podría argumentar algo como "Los unicornios azules con cuerno de oro existen, demuéstrenme lo contrario". Y ninguno de los dos llegaría a ninguna parte. Es por este motivo (y no el único) que los ateos nos quedamos cruzados de brazos esperando la prueba definitiva de la existencia de dios que dicho sea de paso nadie nos ha traído (¿aún?). A mucha gente le parece que esta es una posición cómoda y nos acusan de no hacer el esfuerzo de creer pero como se ve, la liviandad de palabra de los creyentes nos fuerzan a recurrir a argumentos como el mencionado ("Jaja!, por supuesto que los unicornios no existen, ¿tú realmente crees que sí?").

Vivo en una sociedad judeocristiana, no conozco mucho de otras, para el teísta cristiano la existencia de dios es un hecho y no piden ninguna demostración debido a que ellos tienen fe de que es así, cuando se les pregunta por qué creen que dios exista recurren a argumentos irracionales que tendrá mucho sentido para ellos, pero no para un ateo. El preferido es "porque la Biblia lo dice", esto, en lógica, es un argumento circular y por tanto irrelevante. Como la Biblia es "palabra de Dios" es obvio que Dios existe, dicen los cristianos sin darse cuenta que un escrito que dice que algo existe no puede ser prueba de la existencia de ese algo, por mas bien escrito que esté. Lo que me lleva a preguntar que cómo saben que la Biblia es en realidad "palabra de Dios" (notese que los musulmanes no opinan lo mismo y ellos también son creyentes en Dios), "porque así me lo enseñaron", esto a la postre, siempre termina en un mismo punto, "creer por que sí" y eso a toda vista es irracional.

"Pero alguien tuvo que haber creado todo lo que hay en el universo". La cuestión no es quién sino cómo, atribuir esa función a un ser sobrenatural (o varios) crea más preguntas que respuestas, indefectiblemente ese no puede ser el camino racional para hallar la solución al problema. La afirmación de que Dios como es todopoderoso y creador del universo entonces debe existir no es válida, ya que por más que se defina precisamente cómo es Dios y lo que hace no implica necesariamente que debe de existir. Mucha gente sabe cómo es Papa Pitufo y lo que puede o no puede hacer pero eso tampoco implica que ese ser exista. Otro argumento es "millones de personas creen en Dios, entonces debe de existir", otra falacia, en la antigüedad casi todo el mundo creía que la tierra era plana y luego resultó no ser así. Luego el caso anecdótico "yo tuve una experiencia con Dios..." es simplemente subjetivo, incomprobable e irreproducible (y lógico, solo le sucede a los creyentes, ¿qué raro no? ¿Porque nunca le ha pasado a un ateo?), no es un argumento lógicamente válido.

Si llegado a este punto Ud. que es creyente se empieza a sentir molesto por lo que lee imagine si lo escuchara de mí personalmente, seguramente se enojará conmigo, lo sé porque ya me ha pasado, es por eso que antes dije que desistí de discutir el tema cuando se me plantea. Es mejor aceptar las creencias o falta de creencias del otro y vivir en paz.

Los ateos no hacemos proselitismo, al menos yo no lo hago, no creo que en su vida vea a un grupo de personas golpeando puerta por puerta tratando de que la gente "se convierta al" ateísmo. Y en lo personal me molesta sobremanera que alguien venga hasta mi con el propósito de convencerme de que mis creencias o la falta de ellos sea un error esgrimiendo para probarlo argumentos dudosamente lógicos y obviamente irracionales y de fuentes nada fidedignas (nótese... Biblia) No estoy para perder el tiempo escuchando discursos de pulpito, si usted lee esto con la esperanza de tratar convertirme a su empresa… perdón religión, ahórrese la molestia, mi conciencia está en paz y no admite ser molestada.

La verdad es que mi ateísmo es solo una parte de mi carácter, por sobre todo soy un escéptico empedernido, basta decir que mi filosofía de vida puede resumirse como "nada existe, nada es verdadero hasta que se demuestre lo contrario", mi ateísmo es solo consecuencia de esta filosofía. Pero además y por si esto fuera poco, mi escepticismo es taimado y soberbio, ¿por qué?, porque me gusta engañar para poner a prueba lo que se pretende que yo crea. Esto me ha traído muchos enemigos y situaciones difíciles.

Muchos proselitistas, sin importar el signo de su creencia, me invitan, luego de intercambiar opiniones conmigo, a que concurra a sus salones de reunión, llámese iglesia, templo, parroquia o como sea. Siempre declino la invitación. No por miedo a "perder mi fe" sino por miedo a que se me escape una risa cuando lo que recomienda la situación es una postura solemne.

Y haciendo retrospectiva, porque habría yo de pertenecer a alguna religión fuera la que fuese, acaso no ha sido la religión la causante de las cruzadas, o acaso no fue la religión el principal motivo que impulso el holocausto o los pogromos en la unión soviética, o de la lucha interminable en Irlanda por la religión? No digo que sea la religión el único motivo que ha impulsado este, pero si el mayor en muchos de los casos.

--Antonio Limón Soto